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Jueves 18 de Enero de 2018

Ctle nº 9 cuento de nochevieja

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Categoría: Consignas | Fecha: 31/12/2012
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En los primeros días del año se habían consumido en Mampuria todos los somníferos y valerianas de la región aunque ninguno de los adultos había podido conciliar el sueño. Las madres fueron las primeras en darse cuenta de que los niños que no habían tomado las uvas de la suerte podían dormir tan apacibles como siempre y la policía no tardó en percatarse que todas las uvas que se vendieron en Mampuria para la Nochevieja procedían de la hacienda del anciano Pascual, al que tanto le gustaba regalarlas confitadas a los vecinos que paseaban por los aledaños de sus viñas. La policía tomó muestras de las cepas y tras los análisis se confirmó que los viñedos habían sido regados con “Cafeinae utópica” que en pequeñas dosis podía dejar a una vaca sin sueño durante semanas enteras. Por todos era bien sabido el amor que Pascual profesaba por Doña Lucía desde su juventud, a pesar del matrimonio de ella con el dueño de las bodegas Mampuria SA, quien había fallecido en la víspera de Santa Lucía tras larga enfermedad. Don Pascual fue interrogado y el juez decidió ponerlo en libertad bajo fianza hasta la celebración del juicio. Ese tiempo Don Pascual lo invirtió en indagar entre sus viñadores la causa del desastre, sin conseguir aclarar nada. Los días transcurrían en su contra y decidió dedicar gran parte de su patrimonio para recompensar al científico que permitiera a los vecinos de Mampuria soñar de nuevo. Con las fuerzas mermadas y las ojeras cada vez más violetas, los mampureños se encontraban divididos. Unos opinaban que Don Pascual era inocente, aunque podía dormir, porque nunca tomó las uvas en Nochevieja pues consideraba esa tradición, a pesar de sus propios intereses, una mera superstición. “La suerte hay que conquistarla cada día con paciencia y tesón”, solía decir. Sin embargo, ahora que ésta se volvía en su contra se había prometido que en la última noche de los años que le restasen por vivir las tomaría en la plaza e invitaría a todos los que se le unieran. Otros vecinos, en cambio, pensaban que desconocían la naturaleza maligna de Don Pascual hasta ahora pero que sin lugar a dudas él era el culpable. El sospechoso trató de defenderse aludiendo a su gran amor por Doña Lucía. “Yo que pensaba conquistarla cuando acabase el duelo por su marido, ¿cómo iba a querer hacerle daño a ella ni a nadie?” Sin embargo, las pruebas eran tan contundentes como el insomnio que comenzaba a causar estragos en la población. La primera y única víctima fue la hija del jefe de los viñadores de Don Pascual. La chiquilla, que se atiborró de uvas en la Nochevieja, falleció por sobredosis cuatro días después. Y en el sepelio, del que Don Pascual cubrió los gastos, el padre de la difunta abrazado al ataúd de su hija, gritó: “La maté yo, yo fui quien regó los campos con esa maldita sustancia, me pagó para que lo hiciera sin preguntar nada...” Su mujer hundida por el dolor y el insomnio comentó: “¿Quién te pagó? ¿Qué estás diciendo si tú eres un hombre cabal donde los haya?” A lo que el viñador respondió entre sollozos: “Fue el marido de Doña Lucía, él me lo propuso antes de morir, dijo que no viviría para llegar al nuevo año pero que su mujer nunca sería de Don Pascual”. El hombre cayó al suelo dando alaridos y toda Mampuria pudo escuchar los detalles de su confesión. Don Pascual intentó a duras penas levantarlo y manifestó que un joven había descubierto una vacuna en la que tenía puestas sus esperanzas, que si se confirmaba que era eficaz, esa misma noche Mampuria dormiría al fin. Doña Lucía se ofreció la primera como voluntaria para probar la vacuna. Se desabrochó la manga de su vestido y, acercándose al anciano Don Pascual, dijo: “Soy tuya y siempre lo fui, pero no tuve valor de romper mi compromiso con él dos días antes de la boda. Si aún estoy a tiempo y salgo de esta, acepto la proposición que me hiciste aquella mañana en el río.”

...Desde entonces, Doña Lucía y Don Pascual sueñan felices y, cada Nochevieja, en la plaza, se toman juntos, con toda Mampuria, las uvas de la suerte.

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avatarNatrium bandera - Fecha: 15/01/2015, 22:30 hsme gusta (111)   no me gusta (125)

Ayyyyyyyyyyyy que romántico!!!!Siempre es un lujo leerte Eucarrin!!! un abrazo grande.
avatarGraciela bandera - Fecha: 02/01/2013, 08:20 hsme gusta (218)   no me gusta (206)

Muy bueno, aunque no se si se ajusta totalmente a la consigna.Igual bonito.


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  • EUCARRIN  bandera
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