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por: autor palabra
Viernes 28 de Abril de 2017

Special, la historia de patrick morrison

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Categoría: Novelas | Fecha: 22/12/2016
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Capítulo 1



En la vida existen esos pequeños momentos en los que, quizás te das cuenta de que eres capaz de hacer algo diferente al resto de los demás, digo “quizás” porque no todo el mundo lo hace, tal vez por eso tantas personas solo se limitan a llevar una vida sencilla, no hacen mucho por nadie, solo se interesan por el dinero y los aparatos electrónicos, ¿cómo es que alguien puede vivir así? Sí, es esa clase de personas que nunca se detienen, están en un constante movimiento en busca de una supuesta felicidad, que la verdad nunca van a encontrar, ¿Por qué lo digo? Porque como vas a encontrar la felicidad si no te detienes a ver el hermoso amanecer que está en frete de tus ojos, el día que te diriges al banco a solicitar tu anhelado crédito, claro reconozco que la vida no es fácil y que desde mi punto de vista parece que la clave está en detenerse y observar las maravillas de la creación, pero la realidad es que muchas personas están atrapadas en una vida que ellas no quisieran vivir, pero ¿Qué pueden hacer? Y cuando digo que están viviendo una vida que no quieren vivir, no es que ellos sean unos infelices que no disfrutan ni un momento de la vida, no es así, pero si expresan que hay decisiones que consideran que tomaron apresuradamente, es por ello que en esas circunstancias, es más difícil darte cuenta de qué es lo especial que hay en ti y a tu alrededor, me pregunto si me habré explicado bien.
En fin ¿qué les parece si les cuento un poco sobre mí? Pido disculpas por haberme desviado, estaba en medio de una explicación que los llevaría rápidamente a contarles mi historia, pero me detuve a expresar un punto de vista muy personal y que la verdad no sé si haya servido de algo, en fin, te decía que existe ese momento –tal vez en nuestra niñez- en la que nos damos cuenta que somos capaces de hacer algo diferente, algo que nos hace de alguna manera especiales, algunos se dan cuenta de ello al instante, como por ejemplo eso niños que agarran por primera vez un lápiz y hacen un buen dibujo, a pesar su edad, o los que toman por primera vez un pincel y aparte de pintar dentro del patrón, saben elegir las más adecuadas combinaciones de colores, o los que nunca han jugado a algún deporte, y después de ver en la tele algún partido, agarran un balón o una pelota y algo dentro de ellos les dice qué es lo que tienen que hacer, no necesitan ser enseñados por alguien, no… por naturaleza son diferentes, nadie les dijo “oye esto se hace así” o “tienes que hacer esto” no, ellos solo lo hicieron, y lógicamente existen esas personas que los ayudaran a pulir o terminar de desarrollar esas habilidades pero originalmente es algo que esta en ellos.
Mi nombre es Patrick Morrison, nací en Bexhill el 10 de septiembre de 1975, a los 16 años me di cuenta que aparte de mis habilidades con el balón, -en forma de aclaración, realmente amo al futbol- corria el mes de junio del año me di cuenta de que había algo que me hacía especial, estábamos jugando un partido contra el Bristol Rovers, lo perdíamos por 3-1, yo acaba de anotar el único gol de nuestro equipo el Bexhill Wycombe, pero en una jugada de esas peligrosas conocidas por las madres de los jugadores, me fracture el tobillo derecho, tuvieron que sacarme cargado del campo, pasaba el minuto 26 del segundo tiempo (como éramos jóvenes solo jugábamos tiempos de 35 minutos), era un dolor terrible, mi tobillo se había doblado… pero pude sentir esa cosa que siente muchos jugadores al salir del campo lesionados, uno no quiere salir, uno se sienten indispensable, sentía que la única manera de que mi equipo ganara era conmigo en cancha –y no quiero fanfarronear, pero el entrenador pensaba lo mismo-, y fue ahí, sentado en la banca, mojado por la fuerte lluvia, ya estaba por realizarse el cambio de jugador, cuando puse mi mano derecha en mi tobillo, no entiendo lo que paso, pero sentí un gran explosión dentro de mí, podía sentir cada latido, cada musculo dentro de mí, cada partícula de sangre moviéndose a través de mi cuerpo, podía sentir cada vena, cada tendón y de repente pude curarme lentamente y de manera milagrosa, -vez a que me refería con lo de que era especial- fui corriendo e impedí que se realizara el cambio, estaba listo para entra de nuevo, el entrenador estaba sorprendido, pero sabía que si quería ganar, debía hacerme jugar. Aunque, creo que por primera vez en mi vida yo tenía algo más en que pensar que no fuera futbol, ¿qué fue lo que hice?, ¿cómo es que pude sentir que todo aquello?, fue como si abrieras un libro de anatomía y lo pudieras entender, así después de pensar en todo aquello, creo que lo único que quería era que terminara ese partido, y así fue con un Patrcik Morrison totalmente desconcentrado, no pudo hacer nada para evitar que el partido terminara 6-1. El entrenador me miraba desconcertado, no sabía que era lo que me pasaba.
Ese día cuando llegue a casa, mi madre estaba preparando la cena, mi padre ya no estaba con nosotros, murió de cáncer hace 5 años, al llegar, mi madre me miro y me dijo:
—Patrick, estas echo un asco, ve a bañarte y a cambiarte.
—si mama, lo hare, después de todo que podría hacer, perdimos 6-1, contra esos chicos fastidiosos,
—Owww lo siento mi campeón, en la vida no se gana todas las batallas.
—si lo se mama, voy a subir y ya vuelvo para contarte algo increíble
—está bien, cuando bajes ya va estar lista la cena, y después que te bañes si podre darte un beso de consolación jejeje.
Cuando llegue a mi habitación, me quiete la ropa y entre al baño, y en todo este tiempo no paraba de pensar en mi extraña experiencia, mientras me bañaba, mire en el espejo y vi que tenía un moretón en mi hombro izquierdo, era demasiado obvio, debido a mi piel blanca, como es normal de las personas de esta zona de Inglaterra, así que coloque mi mano derecha en mi hombro –como cualquier persona normal lo haría- y el moretón empezó a desaparecer lentamente junto con el dolor, retire mi mano de mi hombro y la miraba fijamente, preguntándome que era todo esto, ¿tenía el poder para curar golpes y aliviar el dolor?, wuaooo era increíble, sentí ganas de bajar corriendo y contárselo a mi madre, y en primera instancia eso era lo que había pensado, pero mientras me cambiaba de ropa, pensé que tal vez no era muy buena idea, mi madre era una gran persona, la mejor de todas, pero también era de esas personas que van a las Iglesias todos los domingos, así que tendía a ser muy supersticiosa, ya me imaginaba al reverendo Break, en mi casa anunciándole a todo el pueblo que tenía a una especie de Jesucristo, y a nuestra casa llena de personas extrañas por todos lados, en ¿que estaba pensando? (…) Si de verdad quería llevar una vida normal, en serio no podía contarle a nadie acerca de mi extraño caso, creo que hacía más daño diciéndolo que callándome, cuando baje mi madre esperaba sentada a la mesa con mi cena servida, y ella leía un libro nuevo, uno de primeros auxilios, aun lo recuerdo, era un libro de caratula dura, totalmente blanco, cuando me vio, se levantó lo coloco en el estante y nos sentamos a comer, era un guisado de pollo acompañado de una rara ensalada de brócolis, ¿quién puede comer tanto verde? La respuesta estaba justo frente a mí, sí, mi madre quien se preocupaba mucho por mi salud y desarrollo, lo cual es admirable, le dije en un tono muy sarcástico:
—heeee delicioso, estoy listo para recuperar energías
Me miro, levanto la ceja y dijo:
—solo come pequeño terrible, cuando fue que creciste tanto.
Además me pregunto, ¿Qué era eso tan increíble que me ibas a contar?
—mmm que a Tim un chicho de mi equipo le compraron un nuevo teléfono y está demasiado, puedes tomar muchas fotos y grabar muchos videos, (…) que lastima que su primer video de nuestros partidos, fue uno que termino 6-1 a favor del otro equipo.
Se río y dijo:
—sí que lastima, no envidiaras a este chico o si??
—no mama, sabes que no tengo ese tipo de problemas, además mi teléfono está muy bien, al menos tengo…
—bien dicho, ay no sé porque te trato aun como a un niño— dijo ella.
—no tengo ningún problema con eso, pues tu cocinas…. Si fuera un adulto me pedirías que lo hiciera yo, pero la verdad es que soy un niño…
—Tramposo, eres un niño cuando te conviene.
Después de aquello ayude a mi madre a lavar los platos y nos sentamos en el sofá a ver la tele, recuerdo esos momentos como si hubiesen ocurrido ayer, ella me abrazaba y me acariciaba el cabello con su mentón y de vez en cuando me daba un beso el cabeza. Yo por mi parte, no paraba de pensar en que era lo siguiente que debía hacer, pensé en cortarme (...) lo siento. Pero de algo si estaba seguro, no debía contarle a nadie, -si quería llevar una vida normal-. Lugo me despedí de mama, le dije que en la mañana tenía que levantarme temprano, pues tenía un examen de Matemáticas, ella me abrazo muy fuerte y me dijo, llorando:
—Gracias Patrick…
— ¿Por qué lo dices mama? — pregunté.
—Por cómo te portas hijo, desde que tu padre se fue has sido un hijo maravilloso, temía que la perdida de tu padre te fuera a convertir en uno de esos adolescentes callados y tristes, pero tu hijo, eres diferente, eres mi único apoyo y la única razón por la que quiero seguir adelante, eres un regalo de Dios.
No sabía que decirle, pero desde lo más interno de mí salió esto:
—lo extraño mama, lo extraño pero aun te tengo a ti, y quiero hacerte feliz, te amo.
Después de eso, fui a mi habitación y te podrás imaginar cómo estaba mi mente, me acosté, eran como las 10:30 de la noche pero aun así, solo estaba dando vueltas en la cama, realmente odio que me pase eso, pero quien puede dormir el día que ha descubierto que puede curar sus propias heridas, eran tantas preguntas ¿Lo podré hacer siempre? ¿podré curar a otros? ¿podré curar enfermedades complejas como el cáncer de papá o solo puedo curar moretones y torceduras? O ¿Por qué yo? ¿Qué tenía de especial? ¿Qué debo hacer con esto? Entonces encendí mi teléfono y busque en internet información sobre la anatomía humana, pase toda la noche leyendo y viendo imágenes sobre cada parte de cuerpo humano, pero esta vez podía entender, podía sentir y de alguna manera inexplicable visualizar el funcionamiento de cada una de mis partes, pensé en las grandes cosas que iba poder lograr, pero de momento solo debía concentrarme en la vida actual que llevaba, tenía que bajar de esa nube y recordar que por ahora era un estudiante en el último año de secundaria y que en unas horas tenía un “anhelante y emocionante” examen de matemáticas, eso ni siquiera rima (…) y ahí estaba yo, un adolescente normal, aunque sin padre, que tenía el poder de curar con sus manos, pero que pretendía llevar una vida normal, no tenía la menor idea de lo difícil que eso iba a ser.


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