¡Anunciá en Tuloescribes!      contacto Contacto      regístrate Registrate       iniciar sesión Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>

                    . : Comunidad de Literatura : .



por: autor palabra
Sábado 23 de Septiembre de 2017

Un saludo

Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Categoría: Cuentos | Fecha: 14/04/2017
Facebook
Bajar escrito en PDF    
Enviar por e-mail    
Imprimir escrito    
Agregar a Mi Biblioteca    


La vi cruzar la calle frente a mí. Ella miraba al cielo como esperando un milagro y en su distracción casi choca con alguien. Yo desde la otra esquina la observaba impaciente pero embriagado. Su silueta se dibujaba cada vez más cerca y podía distinguir más sus facciones. Sus ojos escondidos detrás de sus lentes. Esos labios que parecía que siempre estaban listos para un beso y esa nariz delicada que se asomaba ligeramente entre toda su cara. Finalmente apareció frente al otro lado de la calle y yo sentí ganas de saludarla. Levante la mano agite mis dedos hacia los lados y ella me vio. Ella supo de mí.
Supongo que ella iba camino a la escuela y yo camino al trabajo. Verla cada día pasar me daba una esperanza. Tal vez algún día me atrevería a hablarle y decirle “Buenos días” entonces tal vez ella sonría y me diga “Buenos días. Tal vez algún día de pronto intercambiemos más palabras y acabemos teniendo una cita para hablar de la vida mientras bebemos café y yo aprecio su sonrisa de cerca. Quizá en una de nuestras citas yo me acerco y le robo un beso. Le prometo que todo estará bien y que estoy ahí para ella como nadie más.

La espere todos los días camino al trabajo con la esperanza de que me saludara o me diera una sonrisa. Al principio ella dirigía la mirada a otro lado. Luego esbozaba una sonrisa a la distancia. Sin contacto, sin ganas; sin amor. Después de un tiempo ni siquiera volteaba hacia mi creo algo en ella había cambiado pero yo seguía saludando. Extrañaba su sonrisa era la cosa más sincera que ella tenía y toda esa cara llena de expresiones tan variadas. A veces parecía que las cosas no iban bien y yo lo podía ver en su cara sus facciones se acomodaban como piezas de un rompecabezas diferente para cada emoción.

Los días pasaban del verano pasamos al invierno y yo en mi chamarra que parecía sleeping bag seguía saludando y ella seguía ignorando. Cada vez pasaba más lejos de mí. No había oportunidad de nuestro café y las charlas sobre la vida. Cada vez yo me parecía más a un trago amargo que al amor de su vida. Así no podría robarle un beso. Su silueta siempre la hacía destacar aunque ella se ocultara del resto. Su risa no era la excepción tenía una manera peculiar de reír.

Un día me decidí y ubique en la otra esquina donde ella solía caminar. Espere a que llegara prepare mi sonrisa y mi entonación y entonces ella cruzo del otro lado. Había que modificar el plan entonces podría decirle que tuviera un buen día y así podríamos pasar a lo del café. Todo estaba bien pensado. Volví a intentarlo una semana hasta que un día ella se acercó.
-¡Hola! Se ve que te va bien pero esto se está volviendo algo incómodo.
Junto sus manos y sus dedos jugaban mientras bajo su mirada al piso y luego la dirigió hacia mí.
-No es que no me agrades pero soné que me seguías a todos lados y que la gente decía que yo estaba loca. Sentí que me perseguías y que todo acababa mal. ¿Sabes? Las cosas pudieron ser diferentes. No es algo que vaya a cambiar.
Todo pasaba tan rápido y mis esperanzas se desmoronaban palabra tras palabra.
-Si tienes la esperanza de que volveré contigo la respuesta es no. Así que deja de acosarme.
Luego hizo una sonrisa de cortesía cruzo la calle y yo me fui a mi trabajo.

El mundo se me volteo ella no sonreía tenia cara de miedo mientras yo tenía el corazón destrozado. No habría café ni charlas sobre la vida que podríamos tener juntos. Ella me quiso tanto. Ella me amo tanto. Incluso después de todo.

Yo tenía la esperanza de poder arreglarlo y quizá con un saludo y una sonrisa podría arreglarla a ella. El problema era que ella ya no quería verme entonces la oportunidad de esperar a mi trabajo justo cerca de ella y la grandiosa oportunidad de volver a hacerla feliz eran lo que más necesitaba. Ella era todo para mi amaba el café y las charlas sobre la vida. Se ponía roja cuando le robaba un beso. Era otra estrella en el cielo para mí pero ella ya no me quería no me amaba y ya me había reemplazado.

No hubo más explicaciones. No hubo más siluetas, sonrisas ni buenos días.
Todo acabo con eso ella me había dejado ir justo cuando yo había aprendido a amarla.

 Para otorgar puntos debes Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
    Votos: 0
| Puntos: 0




Enviar comentario

mensaje
Para poder enviar tu comentario primero debes estar registrado e Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Mensaje:     
Por favor ingrese los números de la imágen inferior (*):

Visual CAPTCHA

 
 


Volver Volver | Subir Subir | Imprimir escrito [Imprimir] | Enviar por e-mail [Enviar por email]

Autor
avatar
  • pequena  bandera
  • Offline Mujer  medalla por cantidad de puntos 
  • 31
    Publicaciones
  • 588
    Puntos
  • 52
    Comentarios



Condiciones de Uso y Publicación
 

ENCUÉNTRANOS     CONTÁCTANOS 

El uso de este sitio web implica la aceptacion de las Condiciones de uso y publicacion de Tuloescribes.com
www.soyaustral.com

Copyright © 2017 – Todos los derechos reservados - Sitio auditado por Google Analytics

diseño de sitios web autoadministrables y responsivos: useweb