¡Anunciá en Tuloescribes!      contacto Contacto      regístrate Registrate       iniciar sesión Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>

                    . : Comunidad de Literatura : .



por: autor palabra
Sábado 20 de Octubre de 2018

Gracias

Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Categoría: Microrrelatos | Fecha: 24/07/2018
Facebook
Bajar escrito en PDF    
Enviar por e-mail    
Imprimir escrito    
Agregar a Mi Biblioteca    


“El miedo del hombre a la mujer sin miedo” Eduardo Galeano.Cuando vio la sangre reaccionó, fue en el preciso instante en el que se despertó de esa pesadilla, fue como si jamás se hubiese sentido tan libre; solo era cuestión de tiempo. ella sabía que él nunca más le iba a poner una mano encima. Era 24 de diciembre del 2002, con un embarazo de casi cinco meses y todos sus sueños rotos, solo le quedaba ser libre.Hacía tiempo que las cosas eran difíciles, venía tolerando no sin resistirse, demasiados abusos, humillaciones de cualquier tipo, soportando estoicamente en pos de sostener a su familia unida, que solo en su cerebro creía no afectar. Varias veces se encontró pensando, mejor recibir los golpes ella y no sus hijos. Esto era consecuencia de que en algún momento anterior logro separarse y se fue con su madre, ahí se dio cuenta que no era la opción, que no estaba dispuesta a permitir que castigue a sus hijos como siempre lo hizo con ella, no quería que esa mujer siga trasladando su frustración como lo hizo con ella……. Y volvió con él, total ya se había acostumbrado.Ese día sabia que se acababa la mentira, que no iba a inventar, que la boca se le partió porque alguno de sus bebes en un berrínchele pego un cabezazo, cuando realmente se había comido un codazo en la boca cuando iba en el auto el día de su cumpleaños por decir lo que pensaba, que ojo negro no era producto del picaporte del baño y no por haber sido acusada de “acostarse con otros machos” por no querer tener sexo con él.Ese día dijo basta, pateo el tablero, con todo en contra, pero logrando sacar esa fuerza inagotable que tantas veces leyó en muchas novelas, esa fuerza que inconscientemente estaba dentro suyo. Era temprano, los chicos dormían, estaba lavando cosas en la cocina para no escucharlo más, no lo quería escuchar, ya su voz la irritaba, en la cama ya había empezado a decirle de todo, algunas cosas dolían demasiado, como que su madre los había invitado para navidad aunque no la quería, que nadie la quería porque jamás hizo caso, que merecía los golpes, que tenía que ser sumisa.No contestaba, acumulaba dolor y bronca, no le gustaba ser así, pero no podía ser otra persona, si algo le parecía mal, lo decía, aunque no fuese con palabras lo hacía con su expresión, se callaba, pero su cara malditamente expresiva, hablaba por ella, creía que así iba a tener que ser toda la vida, el no cedía, se vino a la cocina, el hablaba y ella no le contestaba, hasta que solo abrió la boca para decirle “gracias”, sí, solo “gracias”, él no entendía, solo se lo decía sin mirarlo, con los años había aprendido a disociarse, a poner su cabeza en otro lado, a no escuchar mas los gritos y los insultos, a tratar de no engancharse en la locura del otro. Ésta simple palabra exploto en su cabeza, claro que el la increpaba y le preguntaba ¿gracias porque?. Después de varios gritos y de repetir la pregunta, en un tono cordial le respondió: por haberme secado en vida, por saber que nunca más iba a confiar en un hombre, por saber que jamás se iba a entregar al amor, por enseñarle a jamás sentir nada. El la tomo del cuello, la quería ahorcar mientras le gritaba que ella lo amaba, y ella con el poco aire que le entraba le contestaba que no, que la mate, no estaba dispuesta a callar que le daba asco, un asco visceral, ese asco que cada célula de su cuerpo podía demostrar, cuando estaba casi sin aire, él la soltó. Ciega ya de bronca, tomo la cuchilla, el se encerró en el baño, ella ya sin pensar le gritaba mientras clavaba una y otra vez la cuchilla en la puerta del baño, con esa fuerza que solo sale cuando uno cree que no hay mas nada, que era él o ella y no estaba dispuesta a entregarse. Él abrió la puerta y ella ciega de furia se abalanzo sobre él con la cuchilla. Vio la sangre, un montón de sangre, estaba ciega de odio, recién en ese instante pudo ver que sus hijos la miraban llorando ya asustados, algo que jamás se va a perdonar. Él tuvo la suerte de haber cruzado el brazo sobre su pecho y la cuchilla fue directa al mismo. Calmo a sus hijos, lo vendo y lo llevo en un remise al hospital, sin cansarse de repetirle que le haga la denuncia, que prefería estar presa que seguir con él. Ese mismo día se dio cuenta, que no iba a soportar un solo golpe o insulto más, ese día y a pesar de todo el horror, supo que jamás volvería atrás.

 Para otorgar puntos debes Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
    Votos: 0
| Puntos: 0




Enviar comentario

mensaje
Para poder enviar tu comentario primero debes estar registrado e Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Mensaje:     
Por favor ingrese los números de la imágen inferior (*):

Visual CAPTCHA

 
 


Volver Volver | Subir Subir | Imprimir escrito [Imprimir] | Enviar por e-mail [Enviar por email]

Autor
avatar
  • SUPERNAN  bandera
  • Offline Mujer 
  • 6
    Publicaciones
  • 0
    Puntos
  • 3
    Comentarios



Condiciones de Uso y Publicación
 

ENCUÉNTRANOS     CONTÁCTANOS 

El uso de este sitio web implica la aceptacion de las Condiciones de uso y publicacion de Tuloescribes.com
www.soyaustral.com

Copyright © 2018 – Todos los derechos reservados - Sitio auditado por Google Analytics

diseño de sitios web autoadministrables y responsivos: useweb